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RELATOS/CUENTOS
 
 
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LA TORMENTA DE LA PASION(RELATO)
Veintinueve de Septiembre doce de la mañana, atravesamos Madrid - aquel atasco de mil pares de diablos- destino.... Porque no al fin del mundo.... Comenzó a llover. Era nuestro primer encuentro, aunque no lo pareciera. Luis estaba de muy mal humor y saltaba a la primera. ¡ menos mal que no le había dejado conducir !

Por las ventanillas abiertas entraba el zumbido del aire, hacia bochorno y olía mucho a tierra húmeda, el cielo estaba oscuro y amenazaba tormenta. Igual que Luis y yo, que también andábamos tormentosos, quizás era el tiempo que nos influía. Pulse el botón de encendido de la radio. Luis subió mucho el volumen y nuestras voces se convirtieron en agudos chillidos.

Unos kilómetros mas adelante , estalló una tormenta descomunal, los rayos y truenos y aquella espesa cortina de agua impedían una conducción sensata. Dentro, en nuestro coche, también había estallado la tormenta. Luis y yo discutíamos sacando a relucir los trapos sucios. Quedamos completamente mudos cuando el rugido ensordecedor de un inmenso trueno retumbó en el mundo aplastando nuestro griterío.


Asustada, me situé en el carril de la derecha para conducir despacio, Luis se quejó de nuevo por la lentitud, se puso como un basilisco. Un rayo iluminó su rostro y me pareció estar viendo a un desquiciado. Sentí pena y una punzada de dolor en la cabeza. Encendí todas las luces, incluidas las de emergencia, parecía que se había hecho de noche de repente. Un par de autocares de lujo nos adelantaron salpicándonos de barro y de agua sucia. La lluvia arreció más y el limpiaparabrisas no daba abasto, era como si nos echaran el agua a cubos. Vi. una gasolinera y me detuve.


Salí del coche y aproveché para repostar. En la tienda me entretuve un buen rato hojeando unas revistas, Luis no estaba cerca, se había ido a su aire. Luego me compré unos chocolates, me sentía decaída y necesitaba algo dulce para animarme un poco. La lluvia iba amainando. Salí al suave aire de la tarde, bajo el techado rojo de PVC.

Poco a poco fue escampando, todo estaba brillante y limpio, renovado. Mi furia también había desaparecido, como la tormenta, pero en el fondo de mi se expandió una extraña tristeza que me invadió por completo. la pesadumbre de aquella certeza me revolvía el estomago, sentí nauseas.

¿ Como estábamos permitiendo que nos ganara la rutina a nosotros, que siempre fuimos una pareja modelo en la distancia, tan unidos por la amistad, por el Amor....? ¿ Dónde habían quedado la complicidad y el sentimiento? Un nudo atenazaba mi garganta, el dolor me impedía respirar. Me volví y allí estaba él, Luis, pero ya era tarde. Mis ojos se habían llenado de lágrimas que caían en cascada por mis mejillas, como antes la lluvia sobre el parabrisas del coche.

Luis me miro fijamente , ahora parecía cansado y abatido. “ ¿ Qué nos esta pasando?”, me increpó. Luego, suavizando el tono, dijo: “ Sabes, cariño, no quiero perderte”. sus palabras desencadenaron en mí un mar de llanto incontrolado, ni hablar podía. Profundos hipidos por respuesta, y un abrazo tembloroso.


Subimos al coche para continuar camino. Esta vez condujo él. Durante kilómetros y más kilómetros estuvimos en total silencio. Sólo se escuchaban el siseo del viento exterior y algún que otro trueno ya lejano. El silencio nos puso en nuestro sitio, nos volvió ligeros, flexibles, comprensivos, casi alegres. Ahora era el silencio quien hablaba, y nosotros asentíamos callados. Tras más de dos horas de silenciosa marcha, Luis decidió para un rato el coche.

Bajamos del coche, sentí un alivio al estirar las piernas. Luis levantó los brazos hacia el cielo estrellado y los dos miramos el oscuro universo punteado de luces. Nos acercamos, como imantados, el uno al otro y allí, bajo la clara noche abierta y estrellada, Luis me tomo en sus brazos, apretando fuertemente mi cuerpo contra el suyo y me besó largamente. Una agitación gozosa se apoderó de mí, y de él, y solo rompimos aquel silencio mágico para decirnos un TE QUIERO para siempre....



UNA ESTRELLA FUGAZ (CUENTO)
Hace millones de años en un pueblo mágico vivían millones de estrellas, las había grandes pequeñas chiquitas las había también de colores pues si no sabéis las estrellas tienen colores, pues bien había una en especial, una estrella muy chiquita que acaba de nacer, esta estrella a pesar de ser tan chiquita era muy pero que muy especial…. ¿ Sabéis porque?, Porque esta estrella era mágica ( bueno todas las estrellas son mágicas) pero esta lo era mucho más, ya que esta estrella al ser nueva concedía deseos, pero no a todos los humanos que se lo pidieran, sino a alguien que también fuera especial. En este pueblo mágico cada estrella era especial, pues cada una de ellas tenia su trabajo que hacer, algunas guiaban a los marineros en las tormentas, otras guiaban a los peregrinos en sus noches, otras a los solitarios para que no lo estuvieran, y así cada una de ellas. Pero volvamos a esta estrella mágica de la cual estamos relatando en esta historia. Como he dicho antes, esta estrella era una estrella fugaz, pero no era una estrella fugaz cualquiera, esta concedía deseos, dicen que las estrellas fugaces conceden deseos, pero a ciencia cierta no se sabe si es verdad.

En un lugar de Lima, vivía un medico cirujano de 36 años llamado Luis, y ocurrió que este medico navegando un día por la Red, conoció a una mujer de nombre María y de ella se enamoro.

Una noche de esas en que el cielo parece que llora, pues se ve el cielo cubierto de estrellas que caen, ( esto tiene un nombre se dice que es una lluvia de estrellas, pero yo le pondré lagrimas de estrellas) están lagrimas son las de las estrellas que lloran cuando ven que en este mundo no hay amor, que en este mundo no hay felicidad, que en este mundo hay destrucción odio, guerras y terror.

Una noche en la que Luis miraba ese cielo, vio este fenómeno, esta lluvia de estrellas y se pregunto que porque estaba pasando esto, no sé a ciencia cierta y el sabia de este fenómeno, y que si cuando en esta noche tan especial ves una estrella en el cielo, si las miras y la sigues con la mirada en su recorrido te concede un deseo.

Supongamos que sí, que el sabia de este fenómeno…. Claro que lo sabia ya que era muy inteligente.

Bien, pues volvamos a esa noche, esa noche en la cual él iba a pedir un deseo a esa estrella fugaz.

Pues bien esa noche Luis estaba visitando a uno de sus pacientes, pues hacia visitas a domicilio… cuando había acabado decidió irse andando hasta su consultorio, hacia una noche preciosa, todo el cielo cubierto de estrellas y decidió sentarte un rato en un banco del parque que había muy cerquita de su consultorio, quería contemplarlas antes de irse por si había algún paciente esperándole en su consultorio.

Estando allí lo que vio le dejo tan maravillado, tanta belleza reunida en esa noche estrellada. De repente algo ocurrió las estrellas comenzaron a parpadear una a una como si hablaran entre ellas. Pero si te fijabas bien esta noche parpadeaban de una forma diferente a las otras noches, era como un ritual entre ellas. Era como si se hablaran entre ellas, primero unas parpadeaban y luego las otras contestaban. Así estuvieron durante horas, Luis quería irse, pero estaba tan maravillado con tanta belleza que decidió que se iría, se quedaría allí toda la noche para ver este baile, este ritual de estas estrellas.

De pronto algo iba a ocurrir, el cielo por un instante quedó oscuro, sin ninguna estrella y se extraño mucho… ¿ Qué estaría pasando?

Cuando sin más empezó de nuevo este baile mágico, pero ahora era diferente, ya que a la vez que empezaban a parpadear comenzaron a caer, como si el cielo estribera llorando, como si esas estrellas derramasen lagrimas y en verdad así era… eran las lágrimas de estas estrellas que derramaban y caían.

De pronto, entre tanto baile mágico surgió en el cielo esa nueva estrella tan especial, esa estrella fugaz.

Ya he dicho anteriormente que esta estrella fugaz, es a las que se les pide y un deseo y te lo conceden.

Cuando Luis vio resurgir tanta belleza quedo tan maravillado que se quedo sin saber que hacer. Pasados unos minutos volvió otra vez en si y se dijo: ¡Que maravilla, cuanta belleza! Una estrella fugaz en este cielo, tengo que seguirla con la mirada y pedirla un deseo.

He oído decir que si pides un deseo a una estrella fugaz te lo concede y también que tiene que ser una estrella nueva una estrella especial, y yo creo que tiene que ser ella.

Así que Luis decidió que seria esa estrella fugaz a la que le pediría ese deseo tan especial que albergaba en su corazón, y aunque vio que estaban saliendo más estrellas fugaces en el cielo, no dudo ni por un instante que seria ella a laque había elegido, y se dijo que ojalá no se equivocase de estrella, ya que necesitaba tanto que ese deseo que el quería pedir se cumpliese.

Luis le dijo: estrella fugaz tu que concedes deseos quería pedirte uno… quería pedirte que me concedieras el deseo de estar con esa mujer a la que he conocido hace 7 meses más o menos y de la cual me he enamorado, y deseo tanto no volverme a separar jamas de ella, quiero vivir siempre con ella y ser felices hasta la eternidad de nuestros días… además la amo tanto.

La estrella le dijo: yo te concederé ese deseo, pero tengo que decirte algo, este deseo no se cumplirá tan pronto, ya que hay algo antes que va a suceder, el destino quiere poneros a prueba con una separación. Ahora estáis separados por una larga distancia que os separa, pero ahora será un poco mas la distancia, pues tu vas a hacer un largo viaje y estarás muy lejos de ella, más aun de lo que ahora estas, pero no temas, si en verdad la amas y ella a ti, esa distancia y esa lejanía lo que hará será unirlos mucho más, ya que como muy bien veo vuestro amor, el amor que os tenéis los dos es amor verdadero, y ese deseo que me pides se hará realidad algún día no muy lejano, te preguntaras como se yo lo de ese viaje, ¿verdad? Pues bien yo lo sé todo por eso soy tan especial.

También te diré que esto de los deseos no siempre las estrellas fugaces los conceden porque en esta noche mágica, en esta noche tan especial todas las estrellas fugaces que vieras hoy, solo una podía concedértelo, pues ya que las otras estrellas fugaces que vieras son el reflejo de esta estrella fugaz que soy yo y que ellas no podrían concedértelo, y como supistes elegir bien se te concederá.

Una cosa más Luis, te diré que tiene que ocurrir algo más con esta estrella fugaz, o sea conmigo…. Ya que te he concedido un deseo que muy pronto se hará realidad, tendré que extinguirme, y morir, ya mi luz y mi destello no brillara nunca más, pero sabes algo… no me importa ya que al menos he concedido un deseo a una persona especial como lo eres tu.

Aunque tarde un poquito en cumplirse por tu partida a este largo viaje, no importa ya que tu amor hacia ella y el de ella hacia ti es autentico y verdadero.

Ella te esperara siempre, y aunque he visto que últimamente ella se enfada mucho porque ella piensa que con tu partida te va a perder para siempre no se lo tomes a mal y perdónala, ella se comporta así porque no quiere perderte, ella necesita que la perdones. "Errar es humano y perdonar es divino", no tardes en perdonarla Luis, no tardes mucho, porque si no lo haces este deseo que me has pedido no podrá hacerse entonces realidad.

Y ahora si, como será muy pronto realidad ya no me queda más que despedirme de ti, pero no me voy triste, sino muy feliz por ti y por ella, cuídala mucho Luis, ya que ella te necesita tanto como tu a ella. Y una cosa más Luis, cuando estés en ese largo viaje y separados mas aun, no te olvides nunca de ella, ámala, deséala, extráñala, necesítala y quiérela siempre aun esa gran distancia y lejanía porque ella aunque tu no te has marchado aun, té extraña, te ama, te necesita, te desea y te quiere con toda su vida.

Y sin mas la estrella fugaz empezó a caer y caer y así morir.

No dudéis nunca de que habrá más bailes mágicos en el cielo como en el de esta noche, y no dudéis tampoco jamas que de que habrá más estrellas fugaces especiales como estas, ya que sin hay amor siempre habrá una estrella fugaz en vuestros corazones para pedir esos deseos y que se hagan realidad siempre.

Cuando la estrella fugaz desapareció en el cielo con todas las estrellas se formo un gran corazón era por Luis y María y por la estrella fugaz.

Aunque no os lo creáis esta historia es verídica en parte, hay muchas cosas que están escritas que son verdad.



Autor: María Jesús Luna

LA ESTRELLA Y EL AMOR VERDADERO (RELATO)
1º PARTE
No hace mucho me contaron una pequeña historia sobre una Estrella y el Amor Verdadero, aqui quiero yo relatar algo muy parecido a lo que me contaron.



Erase una vez un pueblo hermoso y bello por sus habitantes.

Alli, en ese pueblo vivia Luis, hombre inteligente bondadoso y soñador. Como cada día se iba a trabajar, pero lo que no sabeis es que él era medico,le encantaba su trabajo, ya que ese trabajo era su debilidad y sus pacientes su felicidad.

Creia tener todo en su vida , pero no era verdad, habia algo que aun no tenia y eso era el Amor.

Nunca habia conocido el Amor, bueno digamos que si lo conocia, conocia el amor que sentia por sus pacientes, amistades, amigos y de aquellas cosas más, de la belleza de una rosa, o de un niño, de una madre, de una sonrisa o de una mirada, en fin de mucho más, pero aun lo que no tenia era un Verdadero Amor.

Un buen día o mejor dicho una noche, de las tantas en las que solia salir a pasear y contemplar las estrellas, llego hasta a un estanque que habia en ese pueblo.

Alli iba a dejar libre sus pensamientos y soñar... soñar que quizas algun día el Amor de una Estrella pudiera conquistar. Soñar que encontraba a ese ser maravilloso, unico en el universo.

Una noche de las tantas en la cual iba alli, algo vio y se maravillo, vio en sus aguas cristalinas una figura angelical, que se estaba bañando entre los nenúfares y sus aguas tranquilas.

Luis quedo encantado con lo que vio y quiso saludarla, pero cuando lo iba a hacer ese ser angelical desaparecio, se esfumo en la nada, se fue como si de un espejismo hubiera tratado.

Noche tras noche Luis acudia a ese estanque porque lo que alli habia visto aquella noche le habia maravillado tanto que no queria pasar ninguna noche más sin verla.

Llegaba y alli esperaba hasta que la veia aparecer, cuando notaba que ella llegaba se escondia, no se atrevia a decirla nada para que no se fuera ydesapareciera.

Habia algo en ella que el no sabia describir y era como si esa dama, cuando se bañaba en ese estanque resplandeciera mucho más, su silueta era casi perfecta, sus andares de princesa y su brillo ...

¡Ah!... ese brillo era diferente, era el brillo de las estrellas en las noches mágicas.

Luis, no sabia que esa dama a la que estaba comenzando a amar, era en realidad una estrella... una estrella, que por unas horas, se transformaba en humana para ver si encontraba a su Amor.

Como en toda historia Magica, donde existen hadas, princesas, principes, caballeros, en fin tantas cosas más, aqui en esta historia tambien existia un personaje malvado que queria destruir la felicidad de las personas de este pueblo... Este personaje malvado se habia transformado en hunano tambien, en un hombre, el cual queria destruir toda la felicidad de nuestros amigos.

A nuestra amiga la Estrella la habia maldecido con ser siempre una Estrella, a no ser que encontrara el Amor Verdadero. Si lo encontraba entonces el la dejaria en paz y la concedria lo que ella mas deseaba..... Ser humana.

Lo que no sabeis es que dicho personaje estaba enamorado de ella y como ella no le queria, entonces quiso ponerla a prueba, la dijo que si realmente encontraba a su Amor Verdadero la dejaria que fuera feliz y que se olvidaria de ella, pero que si por el contrario no lo encontraba entonces le perteneceria a el.




Continuara.......
AUTORA:MARIA JESUS LUNA
TU_ESTRELLA
LA ESTRELLA Y EL AMOR VERDADERO (RELATO)
2º PARTE
Cuenta la historia que en el pueblo todos los habitantes se estaban quedando ciegos , por el simple hecho de enamorarse o de mirar o admirar a una estrella, por eso Luis tenia tantisimo trabajo en la consulta, ya que todo el pueblo se estaba quedando ciego...

Cada día surgia un nuevo caso en el pueblo con esta extraña enfermedad, pero no era porque estubieran enamorados de esa estrella sino de su belleza interior y comenzaban a sentir como les llegaba el Amor Verdadero.

Una noche Luis quiso saber que es lo que estaba pasando en el pueblo y decidió que hablaria con ella, con la estrella, por si ella sabia algo.

Cuando llego al estanque espero y espero...la estrella no venia...

¡Que es lo que estaba pasando!

Horas y más horas esperando y nada, no venia, no acudia la estrella como cada noche a darse su baño de Luz....

Ya estaba Luis desesperado y se iba a ir pues llevaba muchas horas esperando, cuando muy debilmente vió una luz en el horizonte, era ella, llegaba sin fuerzas, necesitaba urgentemente ese baño de Luz.

Agotada se metió en el estanque de nenúfares y comenzó a sentirse mejor, entonces Luis la saludo.....

Hola estrellita ¿Como estás?

Bien Luis, estoy bien y tu?....

Luis se quedo extrañado ¿Como sabia la estrella que así se llamaba?

Él la dijo : Estrella tengo que hablar contigo,quiero preguntarte algo, quiero saber si tu sabes algo de lo que esta ocurriendo en el pueblo, si sabes porque se estan quedando todos ciegos.

La estrella le dijo que si, que sabia algo pero que se tenia que ir, que a la noche siguiente vendria y que podrian hablar. Se despidieron pues ya estaba empezando a amanecer y la estrella tenia que irse a descansar.

Luis volvió a su consulta pues alli le estaban esperando sus pacientes, ya que cada día habia más y más.

Cuando llegó la noche siguiente Luis volvió a ir al estanque, estaba intranquilo, nervioso, tenia una sensación rara, como si la estrella no fuera a venir a la cita. Pero Luis se equivocó, la estrella acudió y se dispusieron a hablar.

Luis le pregunto que si sabia que era lo que estaba pasando con los habitantes del pueblo a lo que ella le dijo que si, que sabia algo y era... que habia una malvada persona que queria que todos se quedaran ciegos....pues no queria que admiraran a la estrella y tampoco queria que ellos encontraran el Amor Verdadero ni la Felicidad.

Ya que el no era feliz y no tenia Amor, queria que nadie lo fuera, por eso intentaba conseguir a la estrella, queria enamorarla con engaños y tretas, diciendola que si se iba con el nunca le faltaria de nada pues el era muy rico,tenia haciendas, tenia dinero y mucho más..... y en el pueblo todos eran pobres.....



continuará.........
AUTORA:MARIA JESUS LUNA
TU_ESTRELLA
LA ESTRELLA Y EL AMOR VERDADERO (RELATO)
3º PARTE
A todo esto Luis, seguía escuchando a la estrella

en silencio y sin decir nada, no podía imaginar como podía haber

una persona tan indeseable como dicho personaje.

Él me ha dicho que si yo le acepto y me voy con él, él volverá a dejar a los habitantes del pueblo que vuelvan a ver la luz, dejaran de ser ciegos, pero si por el contrario no le acepto él seguirá haciendo de las suyas y hasta e ultimo habitante del pueblo se quedara ciego hasta el fin de sus días.


Cuando la estrella termino de contarle todo a Luis, él le dijo: Estrella, ¿qué vas a hacer tu? ¿Has pensando bien lo que vas a hacer?

Si Luis, lo he pensando bien, y sabes que he decidido, que no va a conseguirme, puede ofrecerme todas sus riquezas, tesoros, haciendas, todo lo que él tenga…puede ofrecerme el cielo, la tierra, las estrellas, la luna, el arcoiris si quiere, todo…pero yo no lo quiero, y no quiero nada de lo que me ofrece, porque yo ya tengo un gran y hermoso tesoro, que para mi es mas de lo que el me ofrece, os tengo a todos vosotros, los habitantes del pueblo y a ti, y sabes algo mas: luchare por conservar ese hermoso tesoro, luchare por vosotros.


Sin darse cuenta entre ellos estaba naciendo algo muy hermoso.

Estaban comenzando a enamorarse, pero no querían decir nada, pues querían estar seguros de lo que realmente sentían el uno hacia al otro.

Ya empezaba a asomar las primeras luces del día, cuando la estrella le dijo a Luis:

Mi amado Luis, ahora no digas nada, me tengo que ir pues esta amaneciendo, mañana a la misma hora aquí estaré y seguiremos hablando. Se acerco al, le beso en los labios y le dijo: descansa amado mío, yo estaré contigo, velare tus sueños y sin decir nada más se fue.

Cuando se quedo solo Luis estaba feliz, sentía una paz intensa en su interior, se estaba dando cuenta de que se estaba enamorando de la estrella y comenzó a soñar….

Por su parte la estrella cuando se marcho la pasaba igual, no dejaba de pensar en él en su amado Luis, y se juro a sí misma que lucharía con todas sus fuerzas por él y por los habitantes del pueblo, ya que estaba naciendo en su corazón algo tan hermoso como es El Amor.

Noche tras noche acudían a la cita, y noche tras noche mas se estaban enamorando, dulces y hermosas palabras de amor se decían, cada día estaban más enamorados.


Una noche llego Luis al estanque y se extraño no ver a la estrella, penso, mi estrella no vendrá, sé que aunque nos queremos habrá caído en las malvadas garras de ese hombre, la abra engañado con sus ofrendas y abra conseguido su amor, a que él pensaba que habría personas que con tal de riquezas aceptarían y penso que quizás la estrella le habría dicho que si, pues el en realidad no tenia nada. Como no la vio por ningún lado penso en irse.

Lo que Luis no sabia era que la estrella estaba allí, y tampoco sabia de que se estaba quedando ciego y que por eso no la veía.

Cuando la estrella llego a su lado le dijo: Luis, ¿ por qué te ibas a ir sin decirme nada, es que ya no me amas?

A lo que Luis contestó: Donde estas estrella mía, que solo te oigo y no te veo. Miro al cielo y todo lo que veo es oscuridad esta todo tan oscuro, no hay ninguna estrella.

¿Dime estrella donde estas?

Estoy aquí, frente a ti mi amado, ¿es que no me ves?

No estrella mía, no te veo, te oigo solamente te oigo.

¡Dios mío! Que me esta pasando, dime mi estrella que es lo que me esta pasando.

La estrella comenzó a llorar y le dijo a Luis:

Ya sé lo que esta pasando, como te has enamorado de mí, ese ser malvado a cumplido su promesa, ya que tú eras él ultimo habitante que quedaba en el pueblo sin estar ciego.

Al fin se ha salido con la suya, el pueblo se ha quedado sin luz y por lo tanto sin amor.


continuará........
AUTORA: MARIA JESUS LUNA
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LA ESTRELLA Y EL AMOR VERDADERO (4º PARTE) RELATO
Luis se entristeció y le dijo:

¿Cómo puedes decir que este pueblo está sin amor? No te das cuenta que si no hubiera amor, ninguno de nosotros estaríamos ciegos.

Ya….. Pero él lo ha conseguido, el ha conseguido que el pueblo muera, porque si no hay amor no hay nada.

Estrella ¿Por qué dices esto? Te diré que no es verdad, pues sien verdad no existiera el amor, no estaríamos todos ciegos.

¿ Tu realmente estas enamorada? Porque de ser así, tu también estarías ciega, o no…..

La estrella le miro y le dijo: ¿Por qué me dices esto? No te he dado suficientes pruebas de que estoy enamorada de ti ¿tu crees que es mentira?

O acaso dudas de mi amor por ti.

No, no es eso, solo que me pregunto porque todos nosotros estamos ciegos y tu y ese malvado no lo estáis. Solo me pregunto él porque, nada más.

La estrella comenzó a llorar y le dijo entre sollozos:

Déjalo Luis, veo que contigo no se puede hablar en este momento, veo que sigues sin creerme, que no confías en mi y por lo tanto, tendré que irme.

Quizás ese hombre malvado tenga razón, ya que yo no he conseguido un amor, porque tu sigues dudando de mí y no confías de que mi amor sea sincero y verdadero. Creo que será mejor que no volvamos a vernos más aunque me duela.

Luís quiso decir algo, pero la estrella le dijo: Luís, no digas ya nada, ya has dicho suficiente… ahora me voy… cuando dejes de dudar de mí y confíes en mi, en lo que realmente siento por ti y estés seguro de mí, entonces volveré, será entonces cuando hayas encontrado el amor verdadero, pero si por el contrario sigues sin confiar en mi amor, entonces me iré para siempre y abras conseguido que muera el amor, el amor verdadero de todo el pueblo y sobre todo el tuyo propio. Espero que cuando te decidas no sea demasiado tarde para ti y para mí.

Así habrás conseguido que ese malvado hombre que ha intentando desde el principio que fracasara el amor, se salga con la suya, y yo tendré que vagar por el infinito cielo y nunca ser humana como había deseado.

Y te diré algo más, con esto has conseguido que sea de el, por tu manera de pensar tendré que ser suya aunque yo no lo quiera. El amor no es cosa de uno solamente, el amor es cosa de dos.

Piénsalo…. Y no tardes mucho en decidirte…. Espero que cuando estés seguro no sea demasiado tarde para nosotros.

Y ahora si Luís, me voy, no con un adiós, sino con un hasta pronto. Le dio un beso en los labios y se fue sin más.

continuará......
LA ESTRELLA Y EL AMOR VERDADERO (5º PARTE) RELATO
Luis se quedo allí solo, pensando en las palabras de la estrella, ella tenia razón, por su forma de comportarse le estaba perdiendo…. O eso creía él, el no quería perderla, pero ¿qué podía hacer? ….. el era un pobre medico dedicado a su trabajo y a sus pacientes y para el colmo de los males estaba ciego…. Pensaba que la estrella no le quería y que ella solo quería riquezas…. pero Luis se equivocaba, la estrella le quería a él, y moriría por él si hiciera falta. Como era tan terco penso que la había perdido.

Decidió irse a su casa y pensar. Tenia que pensar en lo que la estrella le había dicho….. Él la quería a ella y ella le quería al. La duda de Luis era porque ella no estaba ciega, si ella le amaba a el porque no lo estaba, él la amaba con toda su alma y por eso estaba así….. ciego hasta el fin de sus días. Él seguía dándole vueltas a lo mismo pero no encontraba ninguna solución. Al final se fue a descansar y pensaría mejor por la mañana.

Lo que Luis no sabia era que la estrella no podía quedarse ciega, porque al ser seres mágicos es imposible, si hubiese sido humana quizás hubiese sido la primera en quedarse.

Al día siguiente Luis estaba algo mejor y decidió que iría a hablar con ella otra vez, quería decirla que no dudaba de ella y que por nada del mundo dejaría que su amor fracasara, ya que ellos dos se amaban con todas sus fuerzas y por lo tanto su amor triunfaría, y así la estrella podría conseguir lo que mas deseaba…. ser humana.

Cuando llego la noche Luis se acerco al estanque y la llamo:

Estrella ¿ estas aquí?.

Silencio y más silencio.

Volvió a decir: estrella por Dios, no me hagas esto, dime ¿estas aquí?

Luis no recibió ninguna respuesta, la estrella no había acudido a su llamada.

Dios mío que esta pasando, ella me dijo que siempre vendría que siempre estaría aquí, entonces porque no viene, que esta pasando….

continuará.....
LA ESTRELLA Y EL AMOR VERDADERO (6º PARTE) REALTO
Luis se quedo toda la noche esperándola y casi cuando comenzaba a amanecer y se iba a ir, apareció la estrella casi sin fuerzas y acompañada por sus hermanas. La estrella le dijo ya estoy aquí Luis, perdona por mi tardanza pero es que estoy enferma, muy enferma y no podía llegar, han tenido que venir mis hermanas conmigo por que si vengo sola no hubiera podido llegar.

Luis la pregunto¿ qué es lo que tienes, cual es tu enfermedad?

A lo que la estrella le respondió: es una enfermedad o sentimiento que existe en todo el mundo, a llaman Amor, esa enfermedad o sentimiento es la que yo tengo, mi amor por ti…. y como he llegado a amarte tanto ahora me toca sufrir a mí, ahora para mi no hay solución, ocurre que al enamorarme de un mortal, mis días están contados y ahora lo único que me queda es morir. Yo podría haber sido siempre una estrella y brillar en ese cielo azul si me hubiese ido con ese malvado hombre que tu y yo conocemos, quizás seguiría brillando y seria una estrella aunque no fuera feliz, pero como me he enamorado de ti, lo único que me queda es morir de amor, pero te diré una cosa más, no me importa morir porque al fin he encontrado el verdadero amor.


Luis le dijo: estrella por Dios porque dices que vas a morir, no puede ser, si has encontrado el amor no tendría que ser así, tendría que ser diferente o no?

Si Luis, pero aquí en el reino de las estrellas, no es así, si realmente encuentras el amor verdadero, tiene que ocurrir esto debe de morir la estrella, morir por amor, yo no quiero morir pero así es como ocurría aquí.

Por eso amor mío, ahora si que esta vez será la ultima vez que nos veamos, al morir yo vuestra ceguera desaparecerá y al final podréis volver a ser felices y encontrar al amor.

Pero estrella no quiero que eso ocurra, prefiero estar ciego y tener tu amor, que ver y no tenerte a ti.

Lo sé amor mío pero ya te he dicho que no puede ser.

Pero no te preocupes amor si realmente nos queremos y es amor verdadero no moriré, ya que estaré en tu corazón y por lo tanto estaré viva, viviré en ti.

Luis comenzó a llorar y le dijo: estrella por Dios, pero es que yo no quiero que ocurra eso.

Lo sé mi amor, pero ya te he dicho que aquí ocurre así….



continuará.......
LA ESTRELLA Y EL AMOR VERDADERO-EPILOGO Y FINAL DE LA HISTORIA
Te voy a decir algo estrella, si tu te mueres, entonces no me queda ya vida, si tu no estas aquí conmigo, entonces yo tampoco quiero vivir, si tú mueres entonces yo también moriré.

Luis por favor no digas esto, tu aún tienes mucha vida por delante, y yo…. yo ya no tengo nada, todo lo que tenia lo di por amor, por tu amor y ahora tiene que ser así…. No lo hagas más difícil amor mío.

No y mil veces no estrella, si tu no estas a mi lado yo tampoco quiero vivir, tú lo decides…. Conmigo aquí, o sin mí y en el cielo….

Amor mío, no tengo que decidir nada pues ya lo tengo decidido desde el día que me enamore, pero te voy a decir algo más, aunque me quede aquí contigo nunca podremos estar juntos siempre, porque si lo recuerdas no soy humana, soy una estrella y durante las noches tendré que estar en el cielo.

Lo sé amor mío, pero no importa, nos tendremos el uno al otro y seremos felices, felices por siempre, ¿ qué decides entonces? ¿Té quedas o te vas?

Cariño mío, me quedo y juro que seremos felices por siempre.

Ahora amor mío, tengo que irme pues esta amaneciendo.

Dame un beso y me iré, tu vete a descansar y mañana vendré, vendré como todas las noches.

Está bien amor mío mañana a la misma hora y en el mismo lugar estaré esperándote, descansa tu también mi amor, hasta mañana.

Se dieron un beso y la estrella se marcho.

Cuando Luis llego a la casa estaba tan cansado que se acostó muy pronto, se durmió enseguida y al dormirse comenzó a soñar. Soñó que estaba con su Amada María, con su estrella, así se llamaba ella, soñó que estaban en el estanque bañándose entre nenúfares, soñó que reían, bailaban y eran tan felices, soñó que amanecía y que ella no se iba como todas las noches, soñó, que se iban a su casa y allí vivirían por siempre. Soñó tantas y tantas cosas bellas que no cabia en su gozo. Soñó que despertaba y que María estaba en su cama, en su casa en su vida. Soñó y soñó……

Comenzó a despertarse de ese sueño y se dijo para sus adentros," que hermoso sueño, ojalá fuera verdad ese sueño", cuando iba a incorporarse en su lecho noto algo, no esta solo, había alguien junto a el, destapo la cama, y ¿a qué no sabéis que es lo que se encontró? ….. Se encontró a su amada María, allí junto a el y no era un sueño. Pero como era posible si solo había sido un sueño, ella seguía dormida, no se atrevía ni a tocarla pues creía que era un espejismo y que cuando él la acariciara se esfumaría se iría. Estuvo así horas y horas contemplándola hasta que noto que ella se despertaba. María le dijo: buenos días mi amor, ¿estas bien? Soy tan feliz…..

Luis no sabia que decirla…. María mi amor, como puede ser posible esto dime, ¿qué explicación me puedes dar?, No entiendo nada.

Es muy sencillo mi vida, tu ahora me estas viendo, ¿no te has dado cuenta de ello? Ya no estas ciego mi amor, y si sales fuera veras que los habitantes tampoco lo están¿ no oyes fuera el bullicio que hay?.

Te diré que el Amor ha triunfado, porque tu y yo hemos encontrado el Amor Verdadero, tu y yo, y por ese motivo estoy aquí. Ellos, los seres supremos a los que yo pertenezco han decidido que no debería morir porque mi amor hacia a ti es verdadero y por tanto han decidido que sea humana y vivir contigo hasta el fin de nuestras vidas. Por que yo te amo y tú a mí también.

Vieron que yo iba a dar mi vida por ti, y por eso han querido que me quede contigo. En verdad ha sobrevivido el Amor Verdadero y nadie ni nada podrá destruir lo jamas, ni todos los seres malvados que vengan lo destruirá jamás.

Cuentan las ancianas del lugar que allí siempre habita el amor, pues un mortal y una estrella encontraron el Amor Verdadero, y también cuentan que Luis y María se casaron y tuvieron hijos y hoy en aquel pueblo siguen recordando la historia…… Hermosa y bella historia del Amor Verdadero.


Si alguien se refleja en esta historia y con sus personajes que son reales solo es pura coincidencia……

UNIDOS POR LA LUNA (CUENTO)
La primera vez que lo vi llevaba los pies descalzos y cantaba dejando su alma en el viento mientras el rumor del mar y las olas coreaban susurrantes estribillos. De ahí en adelante cada día fue mejor. Todo ocurrió rápido, vertiginoso, así como suceden las cosas en vacaciones. Al principio era tan solo una aventura. Sin embargo, a medida que pasaban los días supe que ya nunca podría vivir sin él.

Y entonces entro él, suavemente, sin permiso, sin invadir nada se me instaló dentro, impregnando mi piel y mi alma de su aroma, envenenando cada célula mía. Con una mano tomó otra mía y con sus ojos me mostró lo más bonito del mundo. Pero las cosas nunca son fáciles para dos enamorados. Aquel hombre había estado perdido y solo mucho tiempo. Perdido en su ciudad, sin su familia, perdido en su mundo, convertido en un desarraigado solitario, se vio impulsado a errar por la Tierra como un vagabundo, a buscarse a sí mismo por regiones lejanas y distintas. En el momento en que yo lo conocí lo tenia todo preparado para irse a un largo viaje a un país lejano.

Decía que sentía la necesidad irrefrenable de conectar con una filosofía dinámica y viva, apartarse de la filosofía del salón, de la esclavitud y los apegos de occidente, y que allí encontrar lo que iba buscando. Yo, apenas podía comprenderlo y, aunque todo en ese hombre me fascinaba, solo podía llorar por aquel tesoro recién hallado.

¿ Que iba a ser de mí cuando el se fuera? La verdad, que yo no concebía mi existencia sin él, sin esa visión tan singular de todo, sin esa forma tan austera, pero intensamente rica, de vivir. Y aunque el intentaba mantener el tipo, yo sabia que había llegado hasta aquel solitario pero tierno corazón, y una leve sombra oscurecía su alegría cuando hablábamos del viaje.

Por fin llego el momento que tanto había evitado ambos. Los dos nos abrazamos sintiendo nuestros latidos como un solo latido, y lloramos, y deseamos detener el tiempo para quedarnos prendidos durante una eternidad.

" Mira la Luna cuando te sientas triste – me dijo -, que yo haré lo mismo cada vez que te eche de menos", luego cargó al hombro su mochila y se fue sin mirar atrás.

Nunca sentí tanto dolor. Creí que me desmoronaría, que caería al vacío. Perdí las ganas de todo. Sin embargo, lo que nunca perdí fue la esperanza, esa pequeña luz parpadeante iluminando el horizonte con su cálido guiño anaranjado.

Cada diez días recibía carta suya, proveniente de una ciudad siempre distinta, siempre lejana. Las palabras más bellas reflejaban sus más hondos sentimientos, también me hablaba de sus vivencias, de sus descubrimientos y sus logros, pero yo sólo quería saber que iba a regresar. Pasaron días, semanas y meses, y yo iba perdiendo la esperanza, aquella llama se iba consumiendo y mi corazón desgarrado gritaba más fuerte su ausencia.

Cuando recibí su última carta, sentí cierta aprensión, y a la primera frase tuve que detenerme: " Amor mío, hoy te amo más que nunca, pero….", No pude seguir leyendo. Subí a la azotea del edificio buscando el alivio de la Luna, tumbada sobre el suelo boca arriba, busqué y busqué lunática, quería enloquecer bajo su influjo, ser abducida en el espacio. La Luna no estaba. Había luna llena.

En mi dramática mente interprete que había conocido a alguien, estaba empezando de nuevo. Volví a abrir la carta, recordándome a mi misma respirar profundamente para seguir leyendo. Me sobresaltaron los gritos de mi hermana escalera arriba: llevaba mi móvil en la mano. Lo cogí temblorosa y, con el corazón en vilo, me lo acerque al oído. Su voz vibró dentro de mí como una dulce descarga: " Mi amor, ábreme tu puerta, he regresado a buscarte".

AUTORA: MARIA JESUS LUNA
TU_ESTRELLA
Regreso a La Azohía

Juan Carlos Enrique Forcada


Aquel viento helado del sudeste le hacía temblar ligeramente. Los vaqueros y el chubasquero náutico que llevaba sobre un fino jersey, apenas eran efectivos ante el empuje de aquel viento frío de la madrugada. Pero le gustaba. Le hacía sentirse vivo.

El tiempo estaba trastornado. De una noche de mediados de abril, se espera algo más que los escasos seis o siete grados de temperatura que le pareció percibir en aquel momento. - ¿Acaso nunca llegará la primavera? - Durante los últimos tres días, las nubes habían cubierto totalmente el cielo. Y llovía. Y hacía frío. Sin embargo, al mirar hacia el cielo, descubrió que el tiempo iba a cambiar muy pronto.

Esta era la primera noche desde su llegada a La Azohía, en que el cielo aparecía salpicado aquí y allá de pequeños puntos luminosos que centelleaban. Las putas estrellas. Hacia el norte, el cielo se presentaba oscuro y las estrellas brillaban con fuerza. En esa dirección se encontraba el Mediterráneo en toda su amplitud. Un mar que aquella noche, pese al viento frío de 4 o 5 nudos que soplaba, mantenía la superficie del agua tranquila, mansa. Solo unos pequeños rizos podían observarse en la superficie. Sobre ellos se reflejaban las luces de la costa y de la luna menguante, cubriendo el agua de pequeñas manchas plateadas.

Hacia el Este, apenas podían divisarse estrellas. Las luces anaranjadas del paseo que unía La Azohía con La Mojonera y Cala Blanca, impedían disfrutar del espectáculo que ofrece cada noche el cielo, si tiene uno la suerte de estar en el momento adecuado y en el lugar adecuado. Recordó el grandioso espectáculo que ofrece el firmamento en alta mar. Lejos de la polución lumínica generada por el hombre. Más allá, las luces intensas de un Puerto de Mazarrón tranquilo. Más tranquilo que en verano. Y más tranquilo que en cualquier otra Semana Santa. La lluvia y la previsión de mal tiempo había hecho que muchos visitantes optaran por cambiar su destino de vacaciones y huir del mar. Ellos se lo pierden.

Dirigió su vista hacia atrás. Ella no venía. No iba a venir.

Y más allá del Puerto de Mazarrón, sobre una loma rocosa al borde del mismo mar, el faro. Recordó por un instante la noche anterior. Había subido hasta allí para tomar una copa en una bar con terraza que se encuentra junto al viejo edificio. Desde allí se divisan unas vistas únicas. Al Norte, la bahía. Con La Azohía, al fondo y a continuacíon, la silueta oscura del Cabo Tiñoso. Y hacia el sudeste, más allá de la Isla de Paco, las playas y zonas residenciales del Puerto. Y a lo lejos, si uno agudizaba la vista, veía el perfil de la escarpada costa murciana. Oscuro, diferenciado del cielo por la claridad que proyectaba la luna. Más allá, si uno observaba con atención, podía distinguir las pequeñas luces de Águilas. Recordó que había estado intentando ver estas luces, sin conseguirlo. La iluminación verdosa de la terraza del bar, le impedía distinguir el débil punto de luz en la lejanía. O quizás no podía divisarse Águilas desde aquel punto. No lo sabía.

Y luego había entrado en el bar. Y él pidió un ron cubano con cola. Un Havana Club Añejo. Y lo saboreó despacio, disfrutándolo. Y ella pidió un extraño cóctel azul. O un ron con cola. O lo que coño fuera. -¿Acaso importa?- Y él la miró a los ojos. Y vio en ellos el extraño pero agradable brillo que indicaba que el alcohol empezaba a hacer efecto. Y miró más allá... y vio más. Vio por un instante... dulzura.

No iba a venir. Lo sabía.

Pero eso fue la noche anterior. -¿Fue anoche?- Parecía que había pasado un siglo. El efecto de las siete u ocho cervezas Heineken –odiaba esa cerveza- que había tomado, provocaba un ir y venir de sus pensamientos. Confusión. Una sensación de distancia. Se veía a si mismo como un jodido muerto que observa su cadáver desde lo alto, mientras su alma –o lo que cojones fuera que somos, además de carne- se va escapando poco a poco del cuerpo. – Desvarías. -

El viento helado seguía acariciando su rostro.

Y sintió la necesidad de descalzarse. Se quitó ceremoniosamente sus náuticas y las dejó a su izquierda, al tiempo que recogía sus piernas. La derecha sobre la izquierda. Y la derecha ascendiendo por debajo del hueco dejado por la pierna izquierda. Postura del semiloto, se llama esto. – ¡menuda cursilada! -. Adoptó mecánica pero solemnemente, la postura de meditación. La espalda recta. El mentón ligeramente hacia abajo. La mirada dirigida hacia las oscuras aguas que se movían rítmicamente – shhhh, shhhh, shhhh -. Las manos cruzadas sobre el bajo vientre. La derecha sobre la izquierda. Los pulgares tocándose.

Hizo una primera respiración abdominal. El frío aire de la madrugada -¿eran las 5, las 6?- entro por sus orificios nasales para descender por su garganta reseca por los mil Marlboros fumados aquella noche – ¡Dios, tengo que dejar de fumar! -, y descendió por su caja torácica. Desde la parte superior de los pulmones, hasta el estómago. Se ladeó ligeramente hacia la derecha, y luego hacia la izquierda. Tenía problemas para mantenerse estable. Repitió la operación. Respiró profundamente de nuevo. Retuvo el aire en sus pulmones durante uno, dos, tres, diez segundos. Y lo expiró pausadamente por la nariz.

Concéntrate.

Y una mierda. Recordó que según la instrucción que había recibido, para practicar meditación se requiere estar descansado. Haber dormido lo justo. Ni mucho, ni poco. Y sobre todo se requiere no haber tomado ningún tipo de intoxicantes que alteren la mente. – Intoxicantes, joder -. Estaba cansado y medio borracho. Así no hay manera de concentrarse.

La sensación de frío era cada vez mayor. Y tenía la certeza de que ella no iba a aparecer. La tuvo todo el tiempo.

Por primera vez fue consciente del lugar donde se encontraba. El muelle. El pequeño muelle de cemento que rompía las aguas de La Azohía en su punto más al Norte. Justo frente a la lonja de los pescadores. Justo entre el inicio del Cabo Tiñoso y el final de las playas pedregosas que se llegaban hasta el Puerto de Mazarrón, y que iban cambiando su nombre con cada montículo rocoso del terreno.

Las viejas embarcaciones de pesca utilizadas por los hombres de mar que trabajaban en la almadraba, se mezclaban caóticamente en la bahía con las modernas lanchas semirrígidas dotadas de potentes motores, que utilizaban los centros de buceo locales. En total podía divisar la silueta de doce o quince embarcaciones. La mayoría de ellas estaban separadas del pequeño muelle y se encontraban amarradas al campo de boyas que plagaba la parte de la bahía que quedaba entre el propio muelle y la pared rocosa del Cabo. El viento soplaba rizando con cada ráfaga levemente el mar y provocando que las embarcaciones se balancearan rítmicamente de un lado a otro, de un lado a otro... el sonido provocado por el chapoteo de los cascos de madera y fibra era hipnótico. – chof, chof, chof -

Le dolía un poco la rodilla derecha y tuvo que cambiar de postura. Muy despacio, deshizo la postura de meditación, desplazando primero la pierna izquierda y luego la derecha. Lo hizo lentamente y notó cierto dolor en sus articulaciones al realizar el movimiento. –Estás hecho una mierda, chico- Al final sus piernas quedaron colgando en el borde mismo del muelle, a pocos centímetros del agua. El agua debajo de sus pies, se veía negra, oscura, amenazante. Por un segundo recordó la imagen de una mala película de serie B, en la que una mano verdosa surgía de las aguas para coger al incauto de turno y llevárselo a las profundidades para devorarlo. – Se te va la olla, se te va la olla -. Se rió como un tonto. Y se sintió ridículo.

Intoxicantes.

Y de nuevo volvió a la noche anterior. Y recordó la vuelta a la casa, sentado junto a ella en el asiento trasero de aquel pequeño coche. Su mirada. Y recordó que tuvo la necesidad de tenerla cerca. Y la miró de nuevo a los ojos. Y sintió calidez en ellos. Y se acercó a ella pasando su brazo izquierdo sobre sus hombros. Lo necesitaba. Lo deseaba. Y recordó como ella se acercó inmediatamente a él, amoldando su cuerpo al suyo. Y recordó el sutil estremecimiento del cuerpo de ella al encontrarse. Y de nuevo la miró a los ojos y vio de nuevo el brillo provocado por el cóctel. O por el ron. -¿Qué más da?- . El debía tener la misma mirada. Y la misma sonrisa tonta y dulce. Y la besó en los labios. Muy despacio. Y notó el estremecimiento sincero de su cuerpo al sentir la caricia de sus labios. Y la miró de nuevo a los ojos. Y notó duda en ellos. Y la volvió a besar, esta vez con más fuerza, queriendo anular cualquier resquicio de duda. Sinceridad.

Pero eso fue la noche anterior. Ahora hacía frío. Mucho frío. Y ella no estaba allí. No iba a venir.

Notó que comenzaba a temblar ligeramente, y de nuevo fijó su atención en el sonido del mar al romper mansamente contra el muelle y la cercana playa pedregosa – shhhh, shhhh, shhhh -. Y miró el agua oscura. Y por un momento su pensamiento se sumergió en las frías aguas –12 o 14 grados- . Buceó hacia el fondo de arena blanca, manchado aquí y allá por pequeñas praderas de posidonia. Y vio una barracuda. Brillante, estilizada, sigilosa. Pudo imaginar a las pequeñas bogas agrupándose en bancos, inquietas, sintiendo la presencia del cazador. Imaginó el drama de la vida y la muerte bajo las aguas. El cazador y su presa. Ley natural.

Joder, hacía frío.

Y aunque lo deseaba con toda su alma, sabía que esta noche ella no vendría. Le había pedido que le acompañara aquella noche. Se había sincerado. Se había abierto a ella. Él casi nunca se abría a nadie. Quería haber compartido aquel momento con ella. Quería decirle sin hablar que las estrellas tenían magia. Que el mar habla a quienes quieren escucharlo. Que el viento frío sabe acariciarte el rostro, si uno se deja.

Frío.

Ella no iba a venir. No iba a aparecer andando por el muelle para sentarse a su lado... lo sabía y sin embargo lloró en silencio y sin derramar una lágrima. Lloró durante un minuto. Y luego se levantó entumecido. Y se dirigió andando despacio hacia la casa.

Estaba cansado, pero sabía que no iba a poder dormir.

Castellón, 16 de abril de 2004.
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CUENTOS Y FABULAS

MARQUES DE SADE

LA FLOR DEL CASTAÑO

Se supone, yo no lo afirmaría, pero algunos eruditos nos lo aseguran, que la flor del castaño posee efectivamente el mismo olor que ese prolífico semen que la naturaleza tuvo a bien colocar en los riñones del hombre para la reproducción de sus semejantes.

Una tiema damisela, de unos quince años de edad, que jamás había salido de la casa paterna, se paseaba un día con su madre y con un presumido clérigo por la alameda de castaños que con la fragancia de las flores embalsamaban el aire con el sospechoso aroma que acabamos de tomarnos la libertad de mencionar.

-¡Oh! Dios mío, mamá, ese extraño olor- dice la jovencita a su madre sin darse cuenta de dónde procedía-. ¿Lo oléis, mamá ... ? Es un olor que conozco.

-Callaos, señorita, no digáis esas cosas, os lo ruego.

-¿Y por qué no, mamá? No veo que haya nada de malo en deciros que ese olor no me resulta desconocido y de eso ya no me cabe la menor duda.

-Pero, señorita…

-Pero, mamá, os repito que lo conozco: padre, os ruego que me digáis qué mal hago al asegurarle a mamá que conozco ese olor.

-Señorita -responde el eclesiástico, acariciándose la papada y aflautando la voz-, no es que haya hecho ningún mal exactamente; pero es que aquí nos hallamos bajo unos castaños y nosotros los naturalistas admitimos, en botánica, que la flor del castaño...

-¿Que la flor del castaño ... ?

-Pues bien, señorita, que huele como cuando se eyacula.







UN OBISPO EN EL ATOLLADERO

Resulta bastante curiosa la idea que algunas personas piadosas tienen de los juramentos. Creen que ciertas letras del alfabeto, ordenadas de una forma o de otra, pueden, en uno de esos sentidos, lo mismo agradar infinitamente al Eterno como, dispuestas en otro, ultrajarle de la forma más horrible, y sin lugar a dudas ese es uno de los más arraigados prejuicios que ofuscan a la gente devota.

A la categoría de las personas escrupulosas en lo que respecta a las "b" y a las "f" pertenecía un anciano obispo de Mirepoix que a comienzos de este siglo pasaba por ser un santo; cuando un día iba a ver al obispo de Pamiers su carroza se atascó en los horribles caminos que separan esas dos ciudades: por más que lo intentaron los caballos no podían hacer más.

-Monseñor exclamó al fin el cochero a punto de estallar-, mientras permanezcáis ahí mis caballos no podrán dar un paso.

-¿Y por qué no? -contestó el obispo.

-Porque es absolutamente necesario que yo suelte un juramento y Vuestra Ilustrísimo se opone a ello; así, pues, haremos noche aquí si Ella no me lo permite.

-Bueno, bueno contesto el obispo, zalamero, santiguándose-, jurad, pues, hijo mío, pero lo menos posible.

El cochero blasfema, los caballos arrancan, monseñor sube de nuevo... y llegan sin novedad.







¡QUE ME ENGAÑEN SIEMPRE ASI!

Hay pocos seres en el mundo tan libertinos como el cardenal de..., cuyo nombre, teniendo en cuenta su todavía sana y vigorosa existencia, me permitiréis que calle. Su Eminencia tiene concertado un arreglo, en Roma, con una de esas mujeres cuya servicial profesión es la de proporcionar a los libertinos el material que necesitan como sustento de sus pasiones; todas las mañanas le lleva una muchachita de trece o catorce años, todo lo más,, pero con la que monseñor no goza más que de esa incongruente manera que hace, por lo general, las delicias de los italianos, gracias a lo cual la vestal sale de las manos de Su Ilustrísimo poco más o menos tan virgen como llegó a ellas, y puede ser revendida otra vez como doncella a algún libertino más decente. A aquella matrona, que se conocía perfectamente las máximas del cardenal, no hallando un día a mano el material que se había comprometido a suministrar diariamente, se le ocunió hacer vestir de niña a un guapísimo niño del coro de la iglesia del jefe de los apóstoles; le peinaron, le pusieron una cofia, unas enaguas y todos los atavíos necesarios para convencer al santo hombre de Dios. No le pudieron prestar, sin embargo, lo que le habría asegurado verdaderamente un parecido perfecto con el sexo al que tenía que suplantar, pero este detalle preocupaba poquísimo a la alcahueta... «En su vida ha puesto la mano en ese sitio comentaba ésta a la compañera que la ayudaba en la superchería-; sin ninguna duda explorará única y exclusivamente aquello que hace a este niño igual a todas las niiñas del universo; así, pues, no tenemos nada que temer ... »

Pero la comadre se equivocaba. Ignoraba sin duda que un cardenal italiano tiene un tacto demasiado delicado y un paladar demasiado exquisito como para equivocarse en cosas semejantes; comparece la víctima, el gran sacerdote la inmola, pero a la tercera sacudida:

-¡Per Dio santo! -exclama el hombre de Dios-. ¡Sono ingannato, quésto bambino ragazzo, mai non fu putana!

Y lo comprueba... No viendo nada, sin embargo, excesivamente enojoso en esta aventura para un habitante de la ciudad santa, Su Eminencia sigue su camino diciendo tal vez como aquel campesino al que le sirvieron trufas en lugar de patatas: «¡Qué me engañen siempre así!» Pero cuando la operación ha terminado:

-Señora -dice a la dueña-, no os culpo por vuestro error.

-Perdonad, monseñor.

-No, no, os repito, no os culpo por ello, pero si esto os vuelve a suceder no dejéis de advertírmelo, porque... lo que no vea al principio lo descubriré más adelante.
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