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Todas las poesias aquí expuestas tienen la autorizacion del autor.
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Desde la ventana de mi alma
atisbando tras las grietas del mañana,
en total ataxia en noche calma
pretendía comprender la condición humana.
Hallábame absorto bosquejando tal eidética
los años aplastándome en mis hombros,
vida y mente avejentada en actitud ecléctica,
la espalda encorvada, joven de experiencia para asombro.
Quisiera cual sembrador insertar esa semilla
en la mente del joven que inexperto
va viviendo la vida sin vivirla
y creyendo gozarla se halla muerto.
Qué hermosos son los años cuando alumbran
en experiencia asimilada el camino,
en vorágine mental la idea abunda,
y a más edad, más enjovece nuestro sino.
Muchacho joven que pierdes tu existencia,
que arrancas días como arrancando páginas,
del libro de la vida sin vivencia.
El cerebro se hace torpe, mudo, en actitud afásica.
Cuando quieres vivir no queda tinta
en el parco tintero de la vida.
Pensamos que ella es mucha y es sucinta
pero en hojas de calendario está perdida.
Vívela hoy que la tienes palpitante,
no la eches a perder tan torpemente,
piensa que el vivir es un instante
y el morir nos va a durar eternamente.
JOAQUIN BERNART
14/06/2003
Derecho de autor© reservado 2003
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Mientras iba tranqueando
caminando paso a paso
como sin querer llegar
en ascenso hacia el parnaso,
me encontré dos poetizas.
Al verme se detuvieron;
era la Princesa Inca
junto a la Rapsoda Azteca.
"Que te parece poeta
si escribieras un poema
como si tuvieras alas",
enseguida me dijeron.
Yo me quede analizando
si era de verdad sincero
o tomadura de pelo
lo que ellas me decían,
pues aún no comprendía
porque dudar que al poeta
fuese dado el tener alas
emplumadas con sus letras.
Les respondí enseguida
de forma muy comedida
siguiéndoles su cachada.
"Si soy un vate damitas
de seguro he de tener
alas, alitas y alotas.
Cuando yo quiero volar
sobre el mar de confusiones
que la vida suele dar,
me pongo alas de gaviotas
elevando en las alturas,
en el reflejo mi sombra
sin mojar mis vestiduras.
Me pongo alas de cóndor
si me remonto a los andes,
las despliego a mi querer,
mirando desde esa altura
de mi América su hermosura
todo un emporio de riquezas
que si se hubiese entendido
el sueño del libertador
estuviéramos mejor
con toda esa grandeza
de un Suramérica unido.
En cuanto quiero soñar
con sentimientos hermosos,
en alas de algún turpial,
de alondra, tordo o de cubiro
muchas veces me he vestido,
así canto a la mujer, al paisaje,
a los amores, al río, a los arreboles
con un divino cantar
que ningún coro lo tiene,
me detengo en los frutales
enternecido en lo verde,
le trovo al Dios creador
de magna naturaleza
y entre una cosa y otra
todo se me va en trinar.
Cuando me siento en derrota
y rebelde como soy, me pongo
alas renacidas de aquel mítico fénix;
porque el vencer los problemas,
como me hace ser feliz,
cual seguro lo sentía
aquella ave renacida.
Cuando me siento pequeño
o que me pienso agredido,
me revisto con las galas
que representan las alas
de las águilas doradas,
para elevarme bien alto
desafiando las alturas,
ver el problema pequeño
o a mi enemigo más bajo,
concediéndome el derecho
de enrumbarme y directo
hacia el turbulado viento,
porque a igual que el águila
busco a que el mismo Eolo
me eleve en sus capas térmicas
lanzándome así aun más,
hacia elevadas alturas
sacándome del embrollo,
no utilizando la fuerza
sino la ley de la técnica.
Pero cuando hablar quiero
sobre el humano concepto,
sus bajezas y defectos,
sus vicios y sus maldades,
me he de colocar primero
las alas del carroñero
para no sentir su hedor
mientras visito su hades.
Cierta vez quise enfundarme
en las alas de un milano,
convertirme en un villano
y matar un pavo real
despojándole de su cola,
a tratar de camuflar
con esos ojos ficticios
la cortedad de los míos,
aunque suene un poco impío
o choque con los principios
por no ser lo más debido
ese final tan amargo,
que por emular a Argos
cual si tuviera cien ojos,
para así en mimetismo
nunca me vieran dormido.
Que si es hablar por hablar
sin elegancia y decoro,
del contenido y sus normas
me visto en alas de loro
para no pensar las cosas o
expresar de cualquier forma.
Pero si flirtear quisiera
entre damitas hermosas,
que tanto me gusta a mí
para volar yo me visto
con agitadas alitas
del pájaro colibrí
a volar entre las flores
sin llegarla a lastimar
libármeles allí el néctar
de sus preciados amores.
Como verán damas mías.
¡¡¡¡Tengo alas!!!!,
de diferentes tamaños,
pero, si las quieren mirar
sólo lo podrán lograr
con los ojitos del alma;
ese es de verdad el dilema,
de no ver lo que se ve
para ver lo que se sueña".
Y ya como algo molesto
me revestí y muy presto
con alas de soñadores,
como el atrevido Icaro,
me elevé hacia las alturas,
como si hambriento de luz
explorara nuevos soles.
Yo se que algunos señores
me tildarán de soberbio
por estos conceptos míos,
si son cosas de mi ingenio,
pido perdón por si acaso,
sin proponer ni quererlo,
algún contertulio ofendo.
JOAQUÍN BERNART
08/08/2004
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Si hubiera un día, en que nos decidiéramos a mirar el mundo
con el ojo ciego de un oír despierto.
Si hubiera un día, en que nos amaramos con calor de hermanos
sin la importancia de mirar color.
Si hubiera un día, en que valoráramos a la madre tierra que vida
nos da, sin mutar sus selvas en yermos desiertos.
Si hubiera un día, en que acabáramos ese odio que se globaliza,
con la tenue brisa de un rocío de amor.
Si hubiera un día, en que el hombre bueno no viviera esa angustia fiera, que brinda el progreso.
Si hubiera un día, que al crío inocente no le asesinaran en su
limpidez, asfixiándolo con gases de pornografía.
Si hubiera un día, que mujer fuese emblema de ciencia y sabiduría;
nunca producto consumo de morboso sexo.
Si hubiera un día, que el anciano, dedicar pudiera su conocimiento cosida a su mente como dinastía.
Si hubiera un día, que la lluvia nos cayera pura y no con la acidez,
del tiempo moderno químico excremento.
Si hubiera un día, en que el mar trajera a cambio de basuras oleadas
de sueños que los pescadores puedan realizar.
Si hubiera un día, que se volviera a la selva verde de la clorofila,
no la citadina grisácea anodina fundida en cemento
Si hubiera un día, que los ríos no fueran foco de infecciones,
que el hombre repudia después de ensuciar.
Si hubiera un día, en que el ser humano no invadiera más, a las pobres fieras allá en su hábitat.
Si hubiera un día, en que el mar no fuera la infausta cloaca de toda inmundicia de la humanidad.
Si hubiera un día, en que el invisible aire que rodea la tierra, todos, los vivientes calmos y serenos puedan respirar.
Si hubiera un día, que el agua pura, corra libremente entre su caudal,
hoy hasta la fuente desde donde mana corrompida está.
Si hubiera un día que la basura fuese procesada en vez de arrojarla,
en que caviláramos que este planeta no es un basural.
Si hubiera un día, que se amara al árbol como hermano nuestro,
que por protegernos el fue puesto en flora.
Si hubiera un día que por fin la gente de lleno entendiera de que este planeta se puede acabar.
Si hubiera un día en que en vislumbráramos que todo en la tierra tiene su agotar, y si no cuidamos, llega ¡¡¡el hasta ahora!!!.
JOAQUÍN BERNART
06/08/2004
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Puedo sentir tu ausencia marchando entre mis venas,
el percutar del tiempo golpeando en mis angustias,
esa sensación de vacío que a mis sentidos envenena,
manojo de amor perdido con una apariencia mustia.
Mujer que flota en el aire como viento de añoranza,
aroma de sexo oscuro enredado en pensamientos,
fuego pasión obscena de espejismo en lontananza,
deseo diluyente en frío entre el río de los recuerdos.
Manos que se encallecieron acariciando el olvido,
dolor que se hizo fuerte galopando por el tiempo,
pena que se hizo piedra incrustada entre mi cuerpo,
canto de varón herido que amordazó el sentimiento.
Presencias anestesiadas en mixturas de distancias,
que muchas veces los siento, tallar mis atardeceres.
Lamento seco esparcido como a guisa de fragancia,
ausencia dura e interna ahuyentada en los placeres.
Canto del amor perdido, hecho manojo de abrojos,
Cansancio de la esperanza en sublimada estolidez.
Aroma de caricia yerta entre hipotermia de enojos,
inciensos de instantes sólo en lóbrega estupidez.
JOAQUIN BERNART
05/06/2004
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Odio que te aposentas como deidad en las almas,
que obnubilas a los ojos de encendidas llamaradas,
que enardeces los sentidos entre fragores de armas,
que provees a los hombres de la destrucción sus alas.
Deidad que exige holocausto en sacrificio de sangre,
que haces gozar con néctar de sufrimiento en su llanto,
que incitas a la venganza como en prioridad de hambre,
que afiebras todas las mentes que cobijas con tu manto.
Odio que tantos adictos hallas, entre la turba moderna,
cuantos que dicen ser libres se esclavizan con tus ritos,
atados de algún demonio que les hace mente enferma,
seres que sin paz ni calma te aman en exaltación de mito.
Eres atrofiante morfina, con que se dopa el humano,
la mente que tu tientas, sometes a crueldad irrazonada,
destrucción, daño y dolor, tiene el poseso en sus manos,
viscosidad, rencor impetuoso, con destrucción liberada.
Si aprendiésemos a perdonar como mandan los preceptos,
ahogaríamos enconos en lenidad comprensiva y razonada,
se eliminaría cáncer de mente, que padecen los adictos,
Porque el odiar no es otra cosa que enfermedad aceptada.
Si tus adeptos tantearan lo que nos brinda el perdón,
digo, si percibieran la satisfacción de aquella paz interior,
de esa grandeza perenne, forjada como bendición de Dios,
seguro te impugnarían, tanto despreciarían, como te desprecio yo.
JOAQUIN BERNART
29/07/2004
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Hombre que en engreimiento crees ser tú, el amo del universo,
que en un egoísmo basto, sientes ser único dentro de la creación.
Aprendido, ufano en ciencia, ebrio en androlatría te degradaste a necio,
querer saberlo todo sin detener en el modo, te ha convertido en perverso.
Que enseñoreado sobre el mundo creado, vas destruyendo a placer,
creyéndote dueño de la vida y de la muerte, pospones a tu hacedor.
Rebelado en sapiencia desafías el orden cosmo, como un nuevo Luzbel,
devastando a la vida en su calidad y forma, te convierte en destructor.
Engreído en instrucción va corrigiendo a querencia el error creacional,
manipula los genomas, átomos y biológica de acuerdo a su deducción,
acomodado a su criterio, orada los hemisferios en actitud demencial.
Altivo en someter origina armamento, colateral a su propia destrucción.
Sobre el árbol de la ciencia determina a criterio que es bien o que esta mal,
de acuerdo a sus políticas o según sus conveniencias anatemiza o aprueba.
Viola principios, omite prejuicios, actúa a criterio, llegando a su degradar.
Del inicio a su fin es evaluativo en oro y en poseerlo todo lo acepta y tolera.
Araña el espacio infinito en busca de sus principios u origen de creación,
encuentra nuevas galaxias, descubre nuevos planetas o estrella en extinción;
pero poco se preocupa de profundizar su ciencia hacia el cerebro interior,
origen de su sapiencia, genesis de su conciencia y éxodo de su distorsión.
Donde se encuentre enclavada el origen de la nada del poder que lo formó,
porque el hombre es nada y todo, misterio inexplicado, calco de su hacedor.
En su masa encefálica se halla codificada la herencia y origen que lo gestó,
el hombre encierra en arcanos el poder soberano, del inicio y su fin aterrador.
Mientras la fuerza creadora o sea la nada absoluta, observa su evolución,
desde negros agujeros donde se halla comprimida la energía que resta y da.
Sabiendo que con su ciencia y toda su prepotencia no hallará la solución.
Pues Cuando llegue a enfrentarse a esa nada absoluta, el hombre enloquecerá.
JOAQUIN BERNART
05/07/2004
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ERES, LO QUE TÚ CREES QUE ERES.
PUEDES, LO QUE TÚ CREAS QUE PUEDES.
NO ERES MÁS QUE LO QUE PIENSAS DE TI MISMO,
SI SIENTES SER VOLUNTAD O TAN SÓLO PESIMISMO.
SERÁS COLOSO, SI EN TU MENTE TE AGIGANTAS.
SERÁS PIGMEO SI TU CEREBRO MINIMIZAS.
ERES RESULTADO DE LA SEMILLA QUE PLANTAS,
ERES FRUTO DEL PROYECTO QUE IDEALIZAS.
TRIUNFADOR O PERDEDOR ESO ES LO CIERTO,
LO QUE PIENSES O CREAS ESTÁ EN TU CONCIENTE.
ALCANZAS LO QUE ACEPTES COMO EMBLEMA.
ERES POTENCIA MENTAL, TÚ NO ERES SUERTE.
JOAQUIN BERNART
09/02/2002
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Como se dice en las notas, cantando por do de pecho,
también decirse debiera amando en amor de amantes.
Sentimiento que por grato casi ni cabe en el pecho,
sabor de mancha en la sangre salpicada de dislates.
Sentir que llena en ternuras, como roció a la planta,
pasión hirviente en la sangre con viscosidad de lava.
Corriente de agua mansa que el alma ya no la aguanta,
raíz de flor que no se abre, en resignación esclava.
Romance del amor oscuro como Ponce de León,
hundir la mente en recuerdos para sentirse mejor.
Amor que por agridulce se nos torna en tentación,
gustillo a pollera ausente en fuerte sensación de amor.
Lamento que se vuelve pena, dolor que se hace canción,
mujer guardada en secreto, secreto que se hace voz,
noches del amor ausente, ausencia vuelta pasión,
sed que se torna en río cuando me acuerdo de vos
Joaquín Bernart
07/04/2004
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Cuánto me apena el humano esclavizado en pasiones,
que sin don de voluntad se somete a su presidio,
vive encerrado y disoluto, víctima de sus acciones,
perdiendo su dignidad en dopación de hedonismo.
Siendo todo no ser nada, por su desear y desidia,
por no querer dominar el potro de sus desordenes
cautivo de sus sentidos en su personal insidia,
enclaustrado en su presidio, subyugado a sus errores.
Acorralado en un túnel, entre encrespados desmanes,
en noches de somnolencia de angustiado amanecer,
alienaciones de orgías y en grotescos ademanes,
cual náufragos al garete en océanos del placer.
Son muchos esos presidios en la incordura del ser,
sexo, licor, tabaquismo, juego y drogadicción,
que como poli tentáculos se le aferran a su piel,
siendo libres son esclavos, en porfiada decisión.
La criatura inteligente se abraza a su perdición,
la animalidad jamás se destruyera a porfía,
pero el ser inteligente si busca su destrucción.
Tal pareciera nomás que gozara en sus presidios,
de adaptarse siendo libre a esclavitud aceptada
en laberinto aberrante como prisión de sus vicios.
JOAQUÍN BERNART
20/04/2004
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Las poesías y escritos, son propiedad del autor:
Joaquin Bernart
Valle del Cauca (Colombia)
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Como me dueles patria en las mañanas
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Cómo dueles país estando lejos.
Cómo llora el ancestro en nuestras venas.
Cómo clama el recuerdo en viejos muertos.
Cómo te agrietas alma en tierra seca,
añorando el rocío de Patria nueva.
Cómo muerde el amor de tierra nuestra,
destrozando costumbres en distancia
de hijos que se esparcen por el mundo;
de ti madre COLOMBIA, hoy convulsa
en narcotismo insensato de violencia.
Cómo me dueles Patria en la distancia,
respirando montañas en suspiros.
Cómo quisiera ver tu suelo. ¡Ay! qué ganas,
qué ansiedad anhelante de una ruana
con olor sudoroso de café tostado;
de una ruana doble faz quizá impregnada,
no en la sangre inocente del hermano
sino en sangre melaza de tu caña.
Qué ganas de trepar tus cordilleras,
qué deseo de río en recorrer tus valles.
Qué hermosas fuesen sin violencia tus ciudades,
donde no se agazapara con guadaña
el bergante falaz de la injusticia;
que en droga y agresiones se amalgaman.
Cómo me dueles Patria en las mañanas
al levantarme pisando tierra extraña.
Cómo ansío al ver las "chapoleras"
paloteando café a la colombiana;
a las ruecas sin temor hilando razas,
sin el hórrido trepidar de las metrallas.
JOAQUIN BERNART
25/08/1999
Derecho de autor© reservado 1999
I.S.B.N. 987-43-4872-0
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Quisiera sumergirme en tu océano de desnudeses,
para observar el coral escondido en tus ternuras,
colicuando cada instante esquivando las premuras,
undosos los dos girando en burbujas de impudeces.
Divagar por ignotas esferas en nemoroso salvaje,
manos atadas a vendavales encrespados de deseo,
calatos elevados a vías siderales en Pegaso de Perseo,
con ansia y libre hedonismo ataviando nuestro viaje.
Tus labios rubí vino madurando en cavas de lujuria,
como jugo de uva marchita añejada con los besos.
Devorarte con taquifagia como manzana de Asturias.
Ya con el amanecer por lo extenuado en pasiones,
vencernos a las auroras pos taumaturgia de sexo,
dormitado permitirte que a mis brazos te aprisiones.
JOAQUIN BERNART
07/07/2002
Derecho de autor© reservado 2002
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Despiadado, con tolerada sevicia el que se comete en ti,
gritas nade te escucha, enojas nadie te entiende, gimes no se conduelen:
pareciera que tus hijos se gozaran con hacerte padecer.
Diste lo que tenías y todo lo por tener, lo que no y lo que si,
lo que fue, lo que era, lo que es, lo que será,
lo que siempre tuviste, lo que estaba por nacer,
lo que tenías por dentro, lo que tenías por fuera,
lo que no te lo arrancaron por la fuerza y el poder.
Para ti todo son hijos sin mediar raza o color,
a todos brindas tus pechos para darles de mamar,
tus poros brotan comida y alimentan a quien quiera.
Eres ¡oh! Madre Tierra, la que das vida y calor
arrullada por el sol en tu viaje estelar,
prodigas a las especies, las razas y las culturas,
el suficiente tener, su comer, su vestidura.
¿Pero a cambio que recibes?, nos vamos a sincerar,
que se hieran tus entrañas para sacar mineral,
que se explosione tu vientre en energía nuclear,
lo uno mejorando vida, lo otro ensayando en matar,
que se despoje el ropaje de tu fauna y de tu flora,
que se te inflamen las venas de tus ríos en basura,
que tus mares contaminen con petróleo de tu entraña,
que aneguen en radiación lo profundo de sus aguas
así que algún día no puedan ni disfrutar de sus playas.
Que se destruya en tu selva toda su verde maraña,
a que el animal no tenga el hábitat que heredara,
que se agosten tus tierras agrietadas en desgracia,
que se envenenen los vientos en toxicidad que asfixia,
que se atrofien los sentidos con un silencio de afasia.
El hombre destruye al hombre por sus ansias de poder,
así destruya la tierra la que le brindó el nacer,
no les importas ¡oh! madre, solo el deseo de tener.
¡¡¡MATRICIDAS!!!. Yo les llamo a los hijos de tu esfera,
porque si tu te acabaras, de que les sirve el tener,
si te matan en basura, en pobreza y erosión
destruyéndote a ti, a donde se Irán a morar,
pero es obcecado el hombre en su raro razonar,
piensa que tú eres eterna, que nunca te has de agotar
y así sigue insistiendo en continuo devastar.
¡Sigámosla destruyendo que nunca se va a acabar!
Tal parece que gritaran sin detenerse a pensar,
esa caterva de entes solo piensa en procrear.
El religioso amenaza que el diablo nos va a llevar,
pero Satán no es más malo que la misma humanidad,
quimérico si pensara que nos puede superar,
en cerrazón maldadosa el humano ha de acabar,
que con el tesoro en dinero ya no queda que comprar,
se acabo lo que se daba ¡y hasta nunca humanidad!.
JOAQUÍN BERNART
17/08/2004
Derecho de autor© reservado 2004
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Eres temida muerte por todo ser viviente,
Con el temor de espanto que habita el más allá.
Todo lo que implique recordar tu presencia
causa un algo extraño, que sin verse se siente,
un recelo inconsciente hacia tu oscuridad.
Átropos, eres mala te places en dañar
acortas hilo a la vida en forma inconsecuente,
en néctar de miedo al hades que te debe gustar.
¡Yo no te temo Átropos!, ni a ti ni a tus hermanas,
No me veras medroso clamando tu piedad,
si en mi larga jornada eres asueto eterno,
por qué entonces temerte o a que debiera huirte,
si vaya donde vaya siempre me has de encontrar,
la guadaña que castiga, la considero espada que da libertad.
Tampoco he de pedirle a tu hermana Cloto, que hile mucho más,
a qué alargar la vida si a mayor existencia, mayor dificultad.
No oirás mis gemidos como el de muchos reyes
o ricos poderosos, que al verte cara a cara comienzan a temblar,
no tengo ningún trono, dinero, ni tesoro que me hagan aferrar,
mi único caudal lo tengo aquí en mi mano
se trata de mi pluma que conmigo ha de marchar,
la letra que ella hizo son semillas que el tiempo hará brotar,
conceptos vueltos letras que aquí se quedaran,
cosas que ni aun queriendo tu las podrás matar,
porque se harán más grandes cuando elijas llevarme a tu morar.
Átropos no te temo, así te digan parca o simplemente muerte,
de ninguna manera me puedes asustar,
si todo lo que tengo me lo puedo llevar
si todo lo que queda llegará a germinar.
Por eso cuando quieras estoy dispuesto al viaje
y en cuanto lo desees podemos empezar,
tan sólo esto te pido, ¡dame un tantito muerte
deja empacar mi pluma!, tan sólo eso te digo
y luego mansamente. ¡Camina vamos ya!.
JOAQUIN BERNART
08/08/2004
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No te venzas por favor viajero en nave con proa al mar de la vida,
no te amedren nunca en silbar de los vientos problemas alisios,
sigue imperturbable desplegando velas y vendando heridas,
que venciendo llegaras a puerto con la rica pesca de tus sacrificios.
Cuando laso por el andar sólo, la sed polvorosa aferre tu cuello
y el cansancio de lo andado pegado a la albarca ataje tu zanca,
sigue caminando sin caer vencido, solo el constante recibe su sello,
de triunfos que entre flores caminando al paso dan frutos al alma.
Que la caracola tirada en tu playa no emita cantos de ilusas sirenas,
no vires el rumbo te pido viajero, irías al garete en mares de niebla,
sigue caminando a pesar de todo, así se abra surco de apurada pena,
recuerda en vaivén de océano humano maretas de añagazas puebla.
Cuando marches a solas por la soleada, empedrada y tunosa vía,
el pie cansado se vea fracasado, músculo y mente empieza a ceder,
no te venzas, se como águila que afronta los vientos a fe y valentía,
como río que a pesar del dique buscando salida, no se da a vencer.
Sigue navegando en la tempestad que ese fuerte viento ya amainará,
ten por seguro que las cosas malas son mero accidente no lo natural,
toda tempestad por más que sea recia ten en positivo que se calmará,
recoge el velamen, surca tu mar que tocar el puerto lo podrás lograr.
Sigue caminando sube esa cuesta que aún por empinada vas a coronar,
descansa si quieres, recobra el aliento pero no te sientes a mirar atrás
porque si lo hicieras tu elevada cuesta más enarbolada se ha de mostrar,
si ves desde abajo es ángulo agudo pero si elevas tu mente lo veras a ras.
Quiero inculcarte con estos mis versos que si tú te pones traje decidido,
lo que te propongas lo vas a lograr, así sea en tierra, en mar o en el aire,
la montaña allanas, el mar haces firme y hasta libre aire haces comprimido,
todo está en tu mente, en lo que tu creas y mientras actúes nada es perdido.
JOAQUIN BERNART
07/08/2004
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Aunque estés en otros brazos,
embriagada entre caricias,
aunque a otro cuerpo te aferres,
regocijada en delicias.
Nunca olvidarme podrás,
así inicies mil intentos,
porque estaré junto a ti
tatuado a tus pensamientos.
Amar como lo gozamos,
en libre entrega total,
locuras que cometimos,
con erotismo en caudal.
Ni aunque no este ya contigo,
nunca lo podrás lograr;
meter en fardo de olvido,
amar como te supe enseñar.
Estaré contigo y siempre…
aunque ya no nos hablemos,
me cargarás en tu mente,
aunque quizá nos odiemos.
Estaré en tu pasado,
viviré en tu presente,
yo soy parte de tu vida,
estoy en tu cuerpo y mente.
Recordarme va en tu vida,
como el clamarme en tu muerte,
porque amar como lo hicimos,
es sentimiento muy fuerte.
Que entrapa los sentidos
y se entreteje en la mente,
pasión que por contundente,
va más allá de la muerte.
JOAQUIN BERNART
15/05/2004
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Cuando llega ese momento sin programarlo por cierto,
en que el amor que sentíamos empieza en su decrecer,
se nos torna el alma apática de asfixiado sentimiento,
cuando ya nada es lo mismo, ni lo amado es lo de ayer.
Cuando decrece el sentimiento en fatigas del amor,
que se destiñe el paisaje entre neblinas de olvido,
cuando el río, el nido, el ave se dibujan en dolor,
porque huye espantando de nuestro idilio cupido.
Cuando la canción no canta sino que muerde en recuerdos,
que hasta caricias ardientes fenecen en lechos yertos,
emoción perecida, como rosa en espina deslucida por los vientos,
ave que ya no trina, fuente no cantarina, amor decrecido y muerto.
Decrece lo vivido cual decrece el sentimiento alejándose la calma,
no padecer las ausencias, con fantasmas habitándonos el alma,
amores que van manando del cuerpo como en estela de miasma.
Decrecen los sueños nuestros, como acrecentamos quejas,
son facetas de vida que hay que saber comprenderlas,
dolor lento, amanecer sin mañanas de historias sin moralejas.
Joaquín Bernart
06/25/2004
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Edad que tanto temen los henchidos de egoísmo.
Edad que cual un pecado muchas veces es negada.
Edad que nos vas llegando en dopado conformismo.
Edad que llegas cundida de experiencia aglomerada.
Eres arcilla del tiempo, en que se esculpen maestros.
Eres cuenta de días que años, comprimen en lucidez.
Eres luz que a más abunda, más reluce el paso nuestro.
Eres sabiduría de vida en ciclos, macerada en sencillez.
Como no voy a aceptarte, si me llenas en riqueza.
Como olvidar lo aprendido en dolor que me costó.
Como he de querer negarte como si fueras bajeza.
Como no he de pregonar, lo mucho que me enseñó.
Porque he de temerte edad, cuando adornas mi cabeza.
Porque he de menospreciarte, cuando me das claridad.
Porque has de avergonzarme, si revistes en nobleza.
Porque me vas repujando, en sabia como noble ancianidad.
Lo más importante es lucir, mi vejez con dignidad.
Lo importante edad, es no permitir que puedas envejecer.
Lo más importante, adornarte en fe de constante actividad.
Lo importante el altruismo, que a otros pueda enriquecer.
Cuánto te quiero edad por las cosas que me has dado.
Cuanto tiempo que he invertido, en simple cuota de días.
Cuanto lo que he crecido con lo que aprendí a tu paso.
Cuanto es lo que yo he sufrido por las necedades mías.
Por eso te recalco edad, que eres para mi algo grato.
Por lo que hemos vivido y que es para mí, mi historia.
Por eso aunque en mi ego tema, tan sólo callo y acato.
Por eso a lo triste acallo y con lo bueno a mi memoria.
Joaquín Bernart
20/07/2004
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Vivo un amor secreto como clavado en el alma,
que araña mi pensamiento para entrar en mi recuerdo,
amor que arde por dentro evaporando mi calma.
Acallado, estrangulado, en un despiadado incuerdo.
No se lo que representas, ni tampoco quien tú eres,
si demonio, ángel, hechizo o deidad de mis pecados,
si Caliope o Polimnia, o hurí que encanta en quereres
anhelo en fantasía, poseerte con ardor apasionado.
Romper las nubes de tul en que yo te sueño envuelta,
caminar por tus deseos devorándome tu cuerpo,
idolatrarte en lujuria con la devoción resuelta,
con hambre morder tus ansias recorriendo tus desiertos.
Pero no es más que un deseo estrangulado en silencios,
un pensar en que te amo, rodeado de temores
venerar ese desvío, entre aromados inciensos.
Tenerte en cofre secreto entre algodones de ensueño
llevarte en noches salvajes poseyéndote a lo lejos
y en madrugadas despierto creerme que soy tu dueño.
JOAQUÍN BERNART
30/03/2004
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Te vistes de triunfador cuando decides hacerlo,
cuando cobras coraje para enfrentar el proyecto.
Que te haces inquebrantable en voluntad de quererlo;
la meta se hace tu ley en tu mente cual precepto.
Te vistes de Triunfador, cuando no te tornas débil
enriquecido en explicandos de porque no pudo ser.
Para ser campeón se debe ser contundente, no se puede ser sutil.
Tener plena convicción de ver lo que quieres ver.
Vestirte de decidido sin que medie impedimento,
el lograrlo es lo primero lo demás está por verse;
no aceptar más que una cosa, definir tu emprendimiento
llevar la nave a buen puerto sin importar lo que cueste.
Sólo obsta hacerte fuerte empecinado en tu empeño,
el mundo es de los valientes que se atreven a creerlo,
renovando en los afanes de ver realizar tu sueño.
Si capaz fuiste en pensarlo, seguro capaz de hacerlo.
No te bajes del proyecto, convéncete en tu interior
incentívate a ti mismo: "Lo esperado es realidad".
Adórnate con la pompa que se viste el Triunfador
eres lo que tú crees y lo que crees es verdad.
JOAQUIN BERNART
11-06-2003
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Hoy he vuelto a recorrer el sendero de cipreses
que vierten gemido al viento con quejas adormitadas;
entre piedras afelpadas de apergaminados musgos,
de flores amarillentas que se mecen en los cierces,
en camino a la necrópolis donde se inhuman recuerdos.
Llevando en mi mano abierta un sentimiento ya yerto,
sentir que se vio abortado, obitado en desaciertos
del proceder de una dama en actitud clastomantica.
Debo ponerlo en la cripta en féretro de geoda
con cristales de cuprita abrillantados de olvido,
cubrir con roca de basalto, olvidando logomaquias,
pues lo muerto a los sarcófagos y lo vivo va a la lucha.
Si se ha sido inteligente bien se puede dominar,
la intimidad vuelta pena del alma se ha de arrancar,
si la vida va marchando y no se le puede atajar;
aunque el agobio sea mucho hay que llevarlo a inhumar
al jardín de las amnesias sin dejarse acongojar.
El hombre por ser varón ha de afrontar su penar,
que si ha de portar cadenas las lleve con dignidad;
sobreponerse a las penas con su sensato pensar
y callar lo que se piense como una cuestión de honor.
Hoy he ido al cementerio donde se entierran recuerdos
y en fosa de entendimiento con el rol de enterrador,
cubrí con sales de olvido como última oblación
a los dioses relegantes para ignorar en completo.
Salí con mi frente en alto, cual corresponde al provecto,
sin demostrar ni un lamento por algo perecedero,
qué bien respirar el aire sin aromas de recuerdo,
dejé el quejar inhumado y yo he de seguir viviendo,
con tacto y con pundonor como un digno caballero
en palpitante presente trazando nuevos proyectos.
Lo de ayer fue lo de ayer. ¡¡Ya del ayer ni me acuerdo!!.
JOAQUIN BERNART
17/04/2004
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